Antes de abrir nuestras puertas y comenzar formalmente las operaciones de nuestra nueva sede en Pontezuela, sentimos la necesidad profunda de hacer una pausa, reunirnos como familia y poner este proyecto en manos de Dios.
Por ello, celebramos un acto de bendición íntimo y cargado de significado, acompañados de nuestros seres queridos y de nuestro querido Padre Maza, SJ, quien nos ayudó a encomendar este nuevo paso con palabras de fe, serenidad y esperanza.
No queríamos iniciar sin antes bendecir el espacio, el trabajo que aquí se realizará y, sobre todo, a las personas:
los pacientes que confiarán en nosotros, los colaboradores que darán lo mejor de sí cada día y los médicos que ejercerán su vocación de servicio desde estas instalaciones.
Este momento fue una expresión sincera de gratitud por el camino recorrido, por los retos superados y por la oportunidad de seguir creciendo como empresa familiar comprometida con la salud y el bienestar de nuestra comunidad. También fue un acto de humildad, reconociendo que todo proyecto sólido necesita guía, propósito y valores firmes.
Con esta bendición, iniciamos una nueva etapa reafirmando nuestra misión de servir con amor, calidad y responsabilidad, manteniendo intacta la esencia que ha distinguido a Diagnosis a lo largo de los años.
Los invitamos a acompañarnos en este breve video que recoge algunos instantes de este momento tan especial, que marcó el verdadero comienzo de nuestra sede en Pontezuela.
Con fe, gratitud y compromiso, seguimos adelante.



